SEÑORA MARIPOSA

Origen y contexto de la "Madama Butterfly" pucciniana

«Butterfly sigue siendo la ópera más sentida y sincera, 

la más expresiva de todas las que he concebido»

 

Puccini

(Carta de 18 de febrero de 1904 a Camillo Bondi)


Durante su visita a Londres, en julio de 1900, con motivo de la producción de "Tosca" en el Covent Garden, Puccini asistió a una representación de "Madama Butterfly", obra de teatro en un acto de David Belasco, que se representaba en el Teatro Duke of York. Su poca destreza con el idioma inglés impidió a Puccini disfrutar de la obra todo lo que hubiera debido; aun así, según el biógrafo de Belasco, Puccini quedó tan impresionado por la representación que, al finalizar ésta, fue tras el escenario a saludarle calurosamente, y a rogarle que le permitiera utilizar su obra para hacer un libreto. 

David Belasco. Fuente: photoseed.com

Belasco escribió su "Madama Butterfly" a partir de un cuento de John Luther Long, publicado en 1898 en la revista norteamericana "Century Magazine". Narraba la historia de una geisha y su hijo, abandonados por el amante y padre, respectivamente, un oficial de la marina norteamericana. Se supone que el cuento está basado en una historia real, la de Tsuru Yamamura, que tuvo un hijo con un inglés que pertenecía a la marina mercante de su país. Cuando la abandonó, ella intentó suicidarse; posteriormente, se trasladó a Nagasaki, donde vivió con su hijo, que llegó a ser alumno del sobrino de John Luther Long. Otras versiones acerca del origen de esta historia dicen que Long, que era abogado en Philadelphia, obtuvo la información para su relato de dos fuentes: su hermana, casada con un misionero que vivía en Nagasaki, y la novela "Madame Chrysanthème", que contenía descripciones detalladas del pueblo japonés, sus casas y su carácter y cuyo autor, Pierre Loti, era un oficial de la marina francesa.

Tras algunas vicisitudes, el contrato con Belasco se firmó por fin en abril de 1901. Los libretistas de "Madama Butterfly" fueron Giuseppe Giacosa y Luigi Illica, los mismos que habían elaborado los libretos de "La bohème" y "Tosca". La versión original de "Madama Butterfly", en dos actos, se estrenó el 17 de febrero de 1904 en La Scala de Milán, y obtuvo muy mala recepción por parte tanto del público como de la crítica. El erudito Julian Budden, experto en ópera italiana, atribuye tal fracaso a Edoardo Sonzogno, editor rival de Ricordi (que, recordemos, era el editor musical de Puccini); quizá Sonzogno tuvo algo que ver con la "claque" organizada que se dedicó a gruñir, patear, reírse y silbar casi desde el principio de la ópera. La casa Sonzogno era la editora de Mascagni, Leoncavallo, Giordano y Cilèa que, por entonces, ya habían realizado lo mejor de sus obras, aunque ninguno había llegado a conseguir tres éxitos seguidos e igualar, así, al protegido de Ricordi. Obviamente, un cuarto no podía ser bien recibido por Sonzogno. 

La ópera se retiró tras aquella funesta primera función, y Puccini la reescribió. Redujo el primer acto, eliminando material correspondiente a los personajes secundarios, y omitió también muchas referencias a las características de los norteamericanos y los japoneses que podían resultar ofensivas para algunas gentes (Pinkerton, por ejemplo, atribuía a los japoneses una "nauseabunda voracidad"). En cuanto al segundo acto, lo dividió en dos; además, en la versión original es Kate, la esposa de Pinkerton, la que ruega a la geisha que abandone al niño; en la versión corregida, Kate se mantiene en silencio y es Sharpless (el cónsul estadounidense en Nagasaki) el que se encarga de tal misión, y ya no humilla a Cio-Cio-San ofreciéndole una suma de dinero para compensarla por la pérdida.

El estreno de la segunda producción tuvo lugar en Brescia, el 28 de mayo de 1902, en el Teatro Grande. En esta ocasión, la representación fue un éxito. Puccini aún realizó tres revisiones más de esta ópera; la quinta y última versión (la que se suele representar hoy día) se estrenó en la Ópera-Comique de Paris, el 28 de diciembre de 1906.

Como curiosidad, cabe citar a Tamaki Miura, la cantante de ópera más conocida de Japón en su época, que obtuvo fama internacional por sus representaciones como Cio-Cio-San. Su estatua, junto con la de Puccini, puede encontrarse en el Jardín Glover, en Nagasaki, ciudad en la que se ambienta la ópera. Escuchémosla en una grabación de 1917:


"Madama Butterfly" es pues es una ópera en tres actos (en origen en dos) de Giacomo Puccini, sobre un libreto de Luigi Illica y Giuseppe Giacosa, basado en la obra teatral homónima de David Belasco. Su primera versión se estrenó en el Teatro alla Scala de Milán, el 17 de febrero de 1904. La versión definitiva subió a los escenarios por vez primera el 28 de diciembre de 1906 en la Ópera-Comique de París.

Personajes: 

  • Cio-Cio-San, Madama Butterfly.- Joven japonesa de quince años, enamorada del teniente de navío B. F. Pinkerton. Soprano lírico-spinto.
  • Benjamin Franklin Pinkerton.- Teniente de navío norteamericano, que se casa primero con Butterfly y después con Kate. Tenor lírico.
  • Sharpless.- Cónsul americano en Nagasaki. Barítono.
  • Suzuki.- Fiel criada de Madama Butterfly. Papel mediano para mezzosoprano.
  • Goro.- Casamentero y alcahuete. Papel menor para tenor ligero.
  • Príncipe Yamadori.- Pretendiente de Madama Butterfly. Papel episódico, aunque vistoso, para barítono.
  • El tío Bonzo.- Tío de Madama Butterfly. Papel colorista pero breve para bajo.
  • El comisario imperial.- Papel muy breve para bajo.
  • El oficial del registro.- Papel mínimo para barítono.
  • El tío Yakusidé.- Tío de Madama Butterfly. Papel para barítono, reducido a nada tras la reforma de la ópera.
  • La madre de Madama Butterfly.- Papel ínfimo para mezzosoprano.
  • La tía de Madama Butterfly.- Papel ínfimo para mezzosoprano.
  • Una prima.- Papel ínfimo para soprano.
  • Dolore ("Dolor).- Hijo de Butterfly y Pinkerton. Papel mudo para niño.
  • Coro.- Con momentos importantes.

(Los vídeos que utilizaré para ilustrar esta entrada pertenecen a una versión filmada de "Madama Butterfly" dirigida por Jean-Pierre Ponnelle en el año 1974, con Plácido Domingo y Mirella Freni como Pinkerton y Cio-Cio-San, respectivamente; el director: Herbert von Karajan)

 

Argumento
Acto I

Nos encontramos en una colina en las afueras de Nagasaki, en una casa con terraza y jardín desde la que se ven la bahía, el puerto y la ciudad. El teniente de navío B. F. Pinkerton se dispone a comprarla; le acompaña el casamentero y alcahuete Goro, que le va mostrando las particularidades de la pequeña construcción y su jardín. Goro ha preparado la próxima boda del teniente y Cio-Cio-San (a la que llaman también Madama Butterfly, por su aspecto frágil, como el de una mariposa) una joven perteneciente a una honorable familia que ha caído en la ruina.  Entre la servidumbre se encuentra Suzuki, camarera personal de Cio-Cio-San. Suzuki, que habla por los codos. Goro anuncia que los preparativos para la boda están a punto.

Por la cuesta que viene de Nagasaki llega perdiendo el resuello el cónsul de los Estados Unidos, Sharpless. Pinkerton le hace servir un whisky y le cuenta que acaba de alquilar aquella casa por novecientos noventa y nueve años, con facultad para rescindir el contrato cada mes. Está encantado por que en aquel país sean tan elásticos en cuanto a casas y a contratos (incluidos los matrimoniales, pues la ley japonesa permite al marido deshacer la boda simplemente con dar el vínculo por roto) Sharpless pregunta a Pinkerton si está enamorado de la muchacha; Pinkerton le responde que depende de lo que se entienda por amor.

Se oye el canto lejano de la amigas y parientes de Butterfly, que la rodean mientras suben con ella la cuesta; entran en el jardín y cantan observando la belleza del lugar. Butterfly se inclina con todos ante Pinkerton. Sharpless pregunta a Butterfly si es de Nagasaki, y ella contesta que sí, de una familia venida a menos. Ha tenido que hacer de geisha para procurarse el sustento, pero no siente vergüenza por ser pobre.  No tiene hermanas, pero tiene a su madre. Cuando Sharpless le pregunta por su padre Butterfly responde con sequedad que ha muerto, y una nube de tristeza parece que se extiende entre los presentes. A continuación, Sharpless le pregunta por su edad, y Butterfly le dice, con la inocencia propia de la niña que es, que ya va siendo "vieja", pues tiene nada más y nada menos que quince años.

Llegan el comisario imperial y el oficial de registro para dar formalidad a la boda. Los parientes hacen comentarios sobre el novio y la novia. El tío Yakusidé, un borrachín, pregunta si habrá vino. Sharpless se da cuenta de que para Butterfly aquella boda es algo muy serio; trata de que Pinkerton advierta los sentimientos de Butterfly, aunque no lo consigue.

Butterfly pide permiso a Pinkerton para introducir en la casa sus modestas posesiones y un objeto largo que no quiere mostrarle (Goro le explica, aparte, que se trata de un puñal con el que padre de la muchacha se hizo el harakiri). Butterfly le enseña también los muñecos que representan los espíritus de sus antepasados. Pinkerton los acoge con respeto. Luego Butterfly le cuenta que el día antes ha ido a la misión cristiana para adoptar la fe de Pinkerton, aunque su tío Bonzo no lo sabe. Finalmente, el comisario imperial lee la proclamación del matrimonio y contrayentes y testigos firman.

Las autoridades se van, y Pinkerton se queda con su esposa y los familiares, que brindan con él. De pronto, a lo lejos se oye gritar al tío Bonzo, que llega acompañado de dos bonzos más. Como una hidra, el tío acusa ante todos a Butterfly de haber renegado de su fe, pues se ha enterado de la visita que la muchacha ha hecho a la misión cristiana; los parientes, horrorizados, se apartan de Butterfly. Pinkerton pone drásticamente fin a la escena echando de su casa al furibundo Bonzo; los parientes, atemorizados, se van con él. Momentos después, Pinkerton se queda solo con su nueva esposa; trata de consolarla con dulces palabras. Al sentir el amor y la ternura que se desprende de sus palabras, a ella casi ya no le duele haber sido repudiada por su familia.

Llega la noche, y con ella la sombra, la quietud y la intimidad. En un largo y maravilloso dúo, Pinkerton se deshace en expresiones de amor por la muchacha, que se siente inmensamente feliz. Quizá aún no puede creer que tanta dicha sea posible. No hay duda de que es una frágil mariposa ¿Quién sería capaz de hacer daño a un ser tan delicado?


Acto II

Han pasado más de tres años pero la casita de Madama Butterfly sigue igual, al menos en apariencia. Muy preocupada, Suzuki muestra a Butterfly el poco dinero que les queda; si Pinkerton no regresa pronto no tardarán en pasar apuros. Suzuki no cree que vaya a regresar, pero Butterfly está convencida de que sí ¿Acaso no prometió volver en la estación en la que el petirrojo hace su nido? Suzuki se echa a llorar. En un aria de las más conmovedoras del maestro de Lucca Butterfly describe con todo detalle a Suzuki cómo tendrá lugar, según ella se imagina, el regreso de su amado Pinkerton.

Llega Sharpless acompañado de Goro. Butterfly recibe al cónsul con grandes honores. Sharpless trae una carta pero ella, ansiosa, antes de que él tenga ocasión de mostrársela, le pregunta cuándo hacen su nido los petirrojos en América. El cónsul, desconcertado, no sabe qué contestar. Butterfly le aclara que Pinkerton le prometió que volvería en la estación en la que anida el petirrojo; por eso, como tarda tanto en regresar, Butterfly se pregunta si, en los Estados Unidos, los petirrojos anidan en una época del año diferente a la que lo hacen en Japón.

Goro anuncia la llegada del príncipe Yamadori, que dice estar perdidamente enamorado de Butterfly y quiere casarse con ella. Butterfly rechaza terminantemente su propuesta, pues ya está casada. Recordemos que, según la ley japonesa, el abandono del marido equivalía al divorcio, por lo que a Goro no le cabe en la cabeza que Butterfly rechace un partido como Yamadori, estando como está al borde de la ruina. Pero Butterfly, orgullosa, dice que la ley japonesa no va con ella, puesto que su país es los Estados Unidos. 

Al fin Yamadori se va, y Sharpless intenta leer la carta, pero Butterfly le interrumpe tantas veces que Sharpless, muy brusco, le pregunta qué haría sin Pinkerton no volviese jamás. Con la sola idea del abandono, Butterfly siente una brutal sacudida de dolor y afirma que, si eso ocurriera, se ganaría la vida cantando por las calles o buscaría la muerte. El cónsul le sugiere que acepte la proposición de Yamadori, y Butterfly se ofende. Finalmente el cónsul hace comprender a Butterfly que Pinkerton la ha olvidado; la muchacha, que entra un momento en la casa y vuelve a salir con un niño en brazos, pregunta si Pinkerton será capaz de olvidar también a su hijo. Sharpless se marcha y promete a Butterfly que le dirá a Pinkerton que tiene un hijo. 

De pronto, se oye un cañonazo que viene del puerto: es una nave que entra y, con la ayuda de un telescopio Butterfly lee el nombre de la embarcación: "Abraham Lincoln" ¡es la de Pinkerton! Tal y como ella le había anunciado a Suzuki... Butterfly estalla de alegría ¡ella tenía razón! Butterfly ordena a Suzuki que recoja todas las flores del jardín y las dos, cantando, las esparcen por toda la casa.

Suzuki, el niño y Butterfly se visten de gala; después, se colocan tras la mampara translúcida, en la que practican tres agujeritos para mirar. Así sentados aguardan la llegada de Pinkerton, mientras va cayendo la noche. El acto termina con un bellísimo coro de pescadores a boca cerrada.


Acto III

Un preludio sinfónico (que en la versión original era la transición entre la primera y la segunda escena del Acto II) nos introduce en el último acto de trágica historia.


Está amaneciendo. Suzuki, Butterfly y su hijo continúan tras la mampara, profundamente dormidos. De lejos se escuchan las voces de los marineros, que se afanan en su quehacer diario. El canto de los pájaros llega desde el jardín. Poco a poco, el sol va iluminando la habitación. Suzuki se despierta con un sobresalto y, al advertir que ya es de día, despierta a su vez a Butterfly y consigue convencerla para que se retire con el niño a descansar. Le dice, sin ningún convencimiento, que les avisará en cuanto llegue Pinkerton.

Pinkerton y Sharpless entran por el jardín. Suzuki quiere llamar a Butterfly, pero los hombres le ruegan que no lo haga. Suzuki les explica que Butterfly ha estado esperando a Pinkerton toda la noche. De pronto, Suzuki advierte que en el jardín hay una mujer; Sharpless le explica que es Kate Pinkerton, la nueva esposa del marino. Suzuki cae de rodillas, desesperada, pues sabe que Butterfly no resistirá un golpe como aquel. Sólo al enterarse de que tenía un hijo es cuando Pinkerton ha decidido venir, acompañado del cónsul y de su esposa; su intención es "asegurar el futuro del niño". Como cobarde que es, Pinkerton deja que sea el cónsul el que solucione el problema, Sharpless no para de recordarle que ya le había advertido aquello.

Suzuki habla con Kate, que le promete que cuidará del niño como si fuera suyo. Entra de pronto Butterfly, que ha oído ruido; se imagina que ha venido Pinkerton y lo busca por toda la casa, en vano; enseguida se da cuenta de la presencia de Kate. Sintiéndose morir logra, fría y rotunda, que Suzuki le confiese que Pinkerton vive y que, en efecto, ha vuelto, pero lo ha hecho con su nueva esposa y únicamente para llevarse a su hijo. Butterfly es una mariposa con las alas rotas; está dispuesta a obedecer, pero pone como condición que sea Pinkerton quien venga a recoger al niño. Butterfly manda cerrar las puertas y obliga a Suzuki a irse con la criatura; la criada se resiste, pues imagina lo que pretende hacer su ama, pero no le queda más remedio que obedecer.

Una vez a solas, Butterfly toma el cuchillo de su padre que lleva tiene grabada una inscripción: "Muere con honor quien no puede mantenerse vivo con honor". Justo entonces Suzuki empuja con suavidad al niño hasta Butterfly, con la esperanza de detenerla. Butterfly abraza al pequeño con toda la ternura de su inmenso corazón, en una despedida que ya es inevitable. A continuación le da dos banderitas, una americana y otra japonesa, y le venda los ojos. Finalmente, se oculta tras un biombo y allí se da muerte con el mismo cuchillo con el que se quitó la vida su padre. Una frágil mariposa que demuestra estar llena de coraje. Se oye el grito desgarrado de Pinkerton, que la llama tres veces; cuando entra con Sharpless, Butterfly, con un gesto, le señala el niño y muere.


(Fuente: Guía universal de la ópera, de Roger Alier)

Os dejo el enlace al libreto:

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